jueves, 21 de abril de 2011

EL FRAUDE DE LOS PRODUCTOS NATURISTAS

La medicina tradicional ha existido desde siempre y permanecen latentes al día de hoy en nuestra sociedad. La  falta de acceso de muchas personas al sistema médico,  la escases de recursos económicos para acceder a las medicinas, la escasa educación formal de los consumidores y el deseo  de todo ser humano de sentirse sano sin gastar de más,  ha  conllevado a que muchas de estas personas opten por acceder productos naturistas que  declaran  curar todo tipo de males, sin embargo, no poseen certificación alguna que lo respalde. En el Perú existen por lo menos unas 40.000 especies de plantas a las que se les atribuyen cualidades medicinales en el país, pero aún hay poca investigación farmacológica en las universidades para obtener evidencias científicas.  
La mayoría de estos productos se venden como medicinas y solo están registrados como alimentos. Sin base científica farmacológica, prometen curar hasta el cáncer y el sida. En sus laboratorios improvisados encontraron pelos y piedras en algas y hongos en extractos de noni.
Los presentan como eficaces remedios naturales para diversos males y están apoyados por grandes campañas publicitarias. Sin embargo, en la creciente industria medica naturista hay empresas que no solo mienten sobre las propiedades farmacológicas de sus productos, también adulteran sus componentes botánicos.

En el Perú, la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA) se encarga de aprobar el registro sanitario de las bebidas y alimentos industrializados. Mientras, la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) otorga el registro sanitario de todos los productos a los que se les atribuye alguna propiedad medicinal, terapéutica o farmacologica. En realidad todos los productos naturales deberían estar registrados en DIGEMID, pero sin embargo las empresas naturistas que registran en DIGESA. En vez de facilitar, desde 1997 esta división de funciones ha dificultado el registro y control sanitario de los productos de consumo humano.
DIGESA, reconoce que este organismo se ha vuelto una puerta falsa para que empresas con prácticas informales obtengan con facilidad registros sanitarios de alimentos que luego venden como medicamentos.“Si una persona los consumiera, podrían causarle una infección estomacal o una grave intoxicación dependiendo de cuánto ingirió”, alerta el Q.F. Oswaldo Salaverry, Director del Centro Nacional de Salud Intercultural (CENSI).El Centro de Control Analítico de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos analizó siete productos naturales elegidos al azar de seis empresas de medicina natural distintas y detectó graves irregularidades en cuatro de ellos.
Por ejemplo, en el extracto de noni del Laboratorio Angisa, el análisis microbiológico demostró que contenía altas concentraciones de hongos y levaduras - y en las cápsulas de algas marinas de la Empresa Vitavid Herbal Industrias se hallaron pelos y piedras.Tres empresa naturistas fueron sancionadas por el Indecopi. Uno de los principales problemas es que muchos se venden como medicamentos sin serlo. Cuando se verifica su registro sanitario, se encuentra que fueron inscritos como alimentos, incluso falsifican el registro sanitario y todas las supuestas bondades farmacoterapéuticas que se les atribuyen carecen de comprobación científica.















 
A diferencia de los productos farmacéuticos tradicionales, el registro sanitario para alimentos es automático y la vigilancia de su elaboración y componentes se hace después de haber sido autorizados. Empero, la DIGESA no cumple con realizar permanentes pesquisas (sus laboratorios no tienen suficientes equipos) pese a que ha autorizado más de 50 mil productos.
Como ejemplo, en el mercado hay cien productos de cartílago de tiburón de 51 empresas autorizadas para venderlos como alimentos. Pero la mayoría se oferta como potentes analgésicos y antiinflamatorios que combaten el cáncer, el sida y la osteoporosis. Algo muy similar ocurre con el noni, el yacón y el camu camu.


En el instituto Peruano de Productos Naturales (IPPN) estan agrupados veinte empresas naturistas y farmaceuticas. Su presidente Q. F. Armando Riveros, propone la creación de un observatorio o centro de información que reuna, califique y ordene las nvestigaciones farmacológicas vinculadas en este sector.

No obsante, aun no han sido reconocido oficialmente sus propiedades curativas y muchas empresas siguen comercializando sus productos naturistas egañando al consumidor con supuestas propiedades no certificadas y peor aún atentado contra su salud al distribuir estos productos sin las certificacaciones sanitarias requeridas.

BIBLIOGRAFIA
Diario EL COMERCIO (www.elcomercio.com.pe)
2010      1. “Cómo reconocer a los charlatanes” por Elmer Huerta
Diario EL COMERCIO (www.elcomercio.com.pe)
2010      1. “Habrá mayor control para evitar estafas en compra de productos naturales” por Fabiola Torres López

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